El turismo como lo conocemos, ya no será el mismo

De esta forma lo han advertido las compañías de viajes tras enfrentarse a un futuro sin certeza debido a las pérdidas que ha provocado la pandemia, aunque continúan confiando en que los viajes alcanzarán su recuperación debido a que el mercado “es resistente”. En el momento en que la pandemia disminuya, las personas no viajarán tanto hacia las principales ciudades turísticas optando por visitar aquellos destinos que son menos conocidos

De acuerdo a los datos del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTCC), el 10,4% de los fondos que son movilizados a nivel global son pertenecientes al mercado de viajes. Así mismo, se trata de 319 millones de empleos los absorbidos a nivel mundial.

Por su parte, la Latin American Hotel & Tourism Investment Conferences (Sahic) aseguró en sus informes que esta ha sido la caída más severa que ha sido registrada durante el último medio siglo. El turismo viene a ser una industria clave dentro de la reactivación de la situación crítica que se vive en el mundo y que se ha experimentado en términos económicos.

Mientras tanto, diversos escenarios en donde la pandemia emergió inicialmente se han activado, el turismo se mantiene en una etapa de urgente necesidad por retomar sus esquemas previos pues de ello depende, y no sólo se trata de la industria en sí misma, sino la supervivencia que un mundo entrelazado a supuesto para todos.

Transcurrido un tiempo con la totalidad de la industria de viajes suspendida y sin un horizonte concreto de cómo y cuándo el turismo volverá a la normalidad, surge una certeza: luego de la pandemia, ya no será el mismo mundo. Para Brian Chesky, CEO de Airbnb, “el turismo nunca más volverá a ser igual”.

“Es el fin del turismo como lo conocemos”, de este modo lo afirmó en el transcurso de una entrevista con Deirdre Bosa en el canal de noticias estadounidense CNBC. Del mismo modo aseveró: “No quiero decir que el viajar se haya terminado, sino que el modelo que conocíamos ha muerto y no va a volver”, enfatizando en que las personas “no quieren subirse a un avión, ni viajar por negocios, ni cruzar fronteras. Vamos a subirnos a nuestros automóviles, conducir unos cuantos kilómetros a una pequeña comunidad y quedarnos en una casa”.

La recomendación de momento es quedarse en casa sin perder de vista el ha hecho de que se volverá a viajar. Y, ese momento en que se haga, se hará de forma más consciente, más sostenible y con un mayor sentido de la solidaridad que nunca.

En la medida en que se sale de este letargo, se ansiamos experiencias que logren mejorar la salud, inmersiones restauradoras en la naturaleza, ejercicios de elevación del espíritu al aire libre y escapadas seguras para pasar un tiempo de calidad con nuestros seres más cercanos y queridos.

Se deberá realizar una transición con la que nos aventuremos nuevamente en el mundo en general pero a un ritmo que sea nuevo y menos rápido. Aunque es posible que inicialmente no queramos alejarnos tanto de nuestras casas, minimizando de esta forma la cantidad de tiempo que se pasa en los aeropuertos o en los aviones.